¿Se puede revertir la diabetes?

Una sola vez leí un libro que en alguna parte del título hablaba de “revertir” la diabetes, y lo hice precisamente con la intención de verificar donde estaba el fraude del libro (yo estaba seguro que era un fraude desde que vi la promo). Debo decir que me sorprendió que el propio autor en una parte del libro menciona que la diabetes no se cura, y que cuando habla de revertir se refiere a reducir o eliminar la necesidad de pastillas o insulina. Se refería además únicamente a la diabetes tipo 2. Evidentemente el término revertir es usado en el título como herramienta de marketing.

Esto se une a la gran cantidad de gente (muchas veces comenzando por familia o amigos cercanos) que te aseguran que “hay una cura milagrosa que funciona poniendo corriente electromagnética en las puntas de tus dedos pulgares dos horas al día, a la tía de la abuela del vecino de Fulanito se le curó la diabetes con eso”.

Sea cual sea el tipo de diabetes que tengas o la causa de la misma, el hecho científico, real y comprobado es que hoy no existe ningún método para curarla, ni “revertirla” para usar el término que parece estar de moda. Y lo preocupante de que se usen este tipo de titulares para vender más o llegarle a más gente está asociado con dos consecuencias que pueden ser bastante serias:

  • Muchos pacientes ante la perspectiva de tener que convivir con una condición como la diabetes de por vida, son víctimas fáciles de mensajes engañosos o fraudulentos, que en muchos casos los llevan a no seguir los tratamientos adecuados e indicados, ocasionando la mayoría de las veces la aparición temprana de complicaciones, que con un adecuado tratamiento desde un principio, podrían evitarse;
  • Después de tratar una “cura milagrosa” y fallar (o que la diabetes “vuelva” y muchas veces se agrave) el sentimiento de impotencia y frustración tiende a empeorar, lo cual puede acarrear consecuencias psicológicas y desmotivar al paciente para seguir su tratamiento y estilo de vida adecuado, lo cual a la larga trae muchas complicaciones y ningún beneficio.

¿Qué puedo hacer entonces?

Es que es muy fácil usar medias verdades para esconder mentiras. Es cierto que un estilo de vida sano, buena alimentación y ejercicio físico mejoran la condición de alguien que viva con diabetes. Vamos, que esas cosas mejoran la condición de cualquier persona.

El asunto es que el ejercicio adecuado y la alimentación sana no son iguales para todo el mundo. Especialmente si vives con diabetes no sólo debes adecuar estos a tu edad, sexo, tratamiento que sigas o presencia de otras condiciones, sino que además debes monitorear muy de cerca tus valores y entender los efectos de cada cambio que introduzcas -siempre de la mano de tu profesional de la salud y de tu diabetes team– en el manejo que haces de la diabetes.

En mi caso personal he logrado reducir la cantidad de insulina que uso a diario y la medicación oral, en gran parte mediante cambios en mi alimentación, ejercicio regular y control de peso. Sin embargo esto ni de lejos me permite pensar que haya descubierto un método mágico para acabar con la diabetes, y que deba poner a todo el mundo a seguirlo. De hecho, fuera de cualquier mejoría en mi condición general, mi monitoreo de glicemia varias veces al día y mis controles periódicos con exámenes de laboratorio y visitas al médico siguen igual que siempre.

Por ahora no existen tratamientos mágicos ni curas milagrosas para revertir la diabetes, y cualquier oferta engañosa de ese estilo, además de generar frustración y posible depresión, nos pone en peligro de descuidar el tratamiento regular que sí nos puede brindar mayor calidad de vida y alejarnos de las complicaciones a largo plazo.

 

 

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